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Tras una década sin verse, una pareja desentierra su amor «Tóxico»

La Caja de Fósforos presenta la cuarta obra del festival Estación Europa hasta el 2 de junio. En esta oportunidad, la dramaturgia holandesa cautiva al espectador

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En la vida solo una cosa es segura: la muerte. Pero ¿cómo una pareja enfrenta la pérdida del ser que trajeron al mundo? Una parte de ellos se perdió para siempre ese día. Enterraron a su hijo, pero también su relación. Sin embargo, 10 años más tarde desenterrarían los sentimientos que el silencio se tragó.

Tóxico es la cuarta obra del Segundo Festival de Dramaturgia Europea, Estación Europa. Esta pieza de la dramaturga holandesa Lot Venkemans, es dirigida por Ánibal Cova y protagonizada por los actores Adriana Romero y Carlos Arráiz. La Caja de Fósforos estrenó Tóxico el pasado 4 de mayo y estará en cartelera hasta el mes de junio.

«Tóxico» de Lot Vekemans. por Ezequiel Carias

Para el actor Carlos Arráiz: “Tóxico presenta el sufrimiento desde un ángulo muy europeo. Si se hubiese hecho en Latinoamérica sería completamente diferente. Habría tenido mayor explosión emocional porque el latino es mucho más caliente y más expresivo. Yo trato de que mi energía fluya durante la obra y, además, me permito ser vulnerable. Nosotros somos, simplemente, un vehículo que transmite lo que está escrito”.

En efecto, desde que la obra comienza se respira un aire de tristeza y desilusión. Este par, junto con 200 otras familias, ha sido citado para discutir el destino de sus allegados enterrados en un cementerio a las afueras de una pequeña ciudad europea. El terreno está filtrando los restos humanos hacia las aguas profundas que sirven al pueblo y, si no se trasladan estas tumbas, podría desencadenar un problema tóxico para la población.

Carlos Arráiz en Tóxico. por Ezequiel Carias

El primer encuentro es incómodo. Es natural, llevaban 10 años sin verse. Lo que alguna vez fueron se extinguió: ahora son desconocidos. Desde aquel 31 de diciembre, cuando el padre de Jacobo se fue de casa, todo acabó. No saben qué ha pasado desde entonces, pero pronto descubrirán cómo cada uno continuó con su vida tras la pérdida de su hijo.

Mientras esperan que los demás invitados lleguen, la pareja tiene oportunidad de hablar. La tensión aumenta con cada segundo. Luego de un rato, pareciera que no se trata de un cementerio sino de un ring de boxeo: cada palabra es un golpe que hiere los sentimientos del otro. Son muchos rounds, pero nunca hay un ganador o perdedor. Solamente quedan personas emocionalmente desnudas frente a un público que, de manera irremediable, se impregna de la misma rabia, tristeza y dolor que los protagonistas. Ellos muestran las dos caras de la relación, dos puntos de vista para entender qué sucedió entre ellos como unidad.

Adriana Romero expone la vulnerabilidad de una madre. por Ezequiel Carias

“Es un viaje de emociones complicado. Una montaña rusa que va desde la rabia, el dolor y la tristeza, hasta la intimidad y la risa. Creo que la fragilidad está inmediata a una reacción de molestia y eso es bárbaro; el proceso de engranaje emocional fue complejo: no estamos preparados para enfrentar la muerte, pero tampoco para aceptar separaciones y eso lo refleja este montaje”, comentó Adriana Romero.

–Esta obra –afirma Aníbal Cova– es de texto, de historia. Tardó dos meses en montarse, tiempo durante el cual debieron hacer frente a los problemas eléctricos que el país sufre todavía; pero que, a pesar de las circunstancias y adversidades, fue un tiempo de trabajo muy grato junto con todo el equipo que se encargó de producir esta pieza dramática.

Desolación. por Ezequiel Carias

“Existe, en esta obra, la certeza de que es valiente ser vulnerables. De que en expresar la humanidad, tal cual la sentimos, hay esperanza. Creo que fue un acto valiente el de la autora de escribir esta pieza que muestra un corazón abierto. Fue valiente por parte de los actores mostrarse con tanta susceptibilidad y es valiente enfrentarse a la vida luego de la pérdida. Pero esta pérdida no solo es la del hijo; es la de su relación y la de sí mismos. Creo que todos podremos identificarnos con ellos”, apuntó el director.

El director de Tóxico, Aníbal Cova. Por: Ezequiel Carias

Para seguir adelante no hace falta olvidar (acaso sea posible desprenderse del recuerdo de un hijo), hace falta mucho coraje y amor propio. ¿Quién de ellos pudo superar esta trágica pérdida? ¿Podrían volver a ser pareja en algún futuro luego de este emotivo encuentro? Las respuestas a estas y muchas otras preguntas, son develadas por la pareja en Tóxico los sábados y domingos, hasta el 2 de junio, a las 3:00 pm en la sala El Dedal de La Caja de Fósforos.