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Un flashback a la Venezuela democrática con Renny Ottolina

Daniel Jiménez encarna al “número uno de la televisión venezolana” bajo la dirección de Juan Carlos Ogando en un set de televisión ambientado en los años 70’s

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El director camina por el lobby del teatro. Saluda. Va deprisa. Recibe abrazos y felicitaciones por su obra, se le ve contento. “¿Quién dirige, es él?”, pregunta una señora al verlo pasar. Su acompañante responde: “Sí, es Juan Carlos Ogando”, y se adelanta a la próxima pregunta, “actúa Daniel Jiménez, y leí que Mirla Castellanos también saldrá a escena”. Además, se debe reconocer el gran trabajo de producción de Jorgita Rodríguez.

Repentinamente se ha formado una fila. Cientos de personas sacan sus boletos. En ellos se lee Renny presente. Hay ansiedad y expectativa; quizás esperanza y nostalgia, pues una vez que bajen las escaleras, y tomen asiento, el trágico presente podría ser reemplazado por otra época. Una donde la televisión, recién nacida, era criada por Renny Ottolina; y Venezuela vivía uno de sus mejores momentos. En democracia, claro.

Se apagan las luces. “Renny, prevenido”, gritan desde cabina.

La sensación de estar en un teatro se pierde, “las chicas de Renny” han tomado el set para dar la bienvenida al quien es conocido como “el número uno de la televisión venezolana”. No es 2019, probablemente es mediados de la década de 1970 y en Radio Caracas Televisión están pasando Renny presenta.

Locutor, productor, presentador, político y publicista, Renny Ottolina es un referente indispensable para los comunicadores sociales venezolanos, además de ser un ciudadano ejemplar. Ottolina nació en Valencia, estado Carabobo, en 1928, pero su vida se desarrolló en Caracas. En 1945, inició su carrera en Radio Caracas Radio y de manera paralela, trabajaba como narrador para la empresa Bolívar Films. Luego, en el año 1952, debuta como presentador en Televisa, y en 1953 en Radio Caracas Televisión. Allí estuvo frente a las cámaras en El Show de Renny, Renny presenta, a través de varios micros informativos y en el programa Venezuela despierta.

Nada fácil asumir el rol de Renny Ottolina , Daniel Jiménez asumió el reto y logró la empatía con el público.  Foto de archivo

Tras el jingle y el baile de introducción, comenzó el programa. El público cuchicheaba: “Es idéntico a Renny”. Y es que, en efecto, Jiménez es la imagen viva de Ottolina. Los gestos, el vestuario, los lentes, el cabello y su particular manera de hablar hacen creer a la audiencia que “el número uno” es inmortal y está allí para devolverle a Venezuela todo su conocimiento y visión avant garde.

Ogando explicó que el proceso de montaje fue sencillo gracias a varios factores. Primero, Daniel Jiménez ya estaba familiarizado con el personaje, pues a principios de año encarnó a Ottolina en El último show, una pieza de micro teatro donde en tan solo 15 minutos fue sintetizado el programa final de Renny. Otro factor fue que, para ambas piezas, el actor y su equipo realizaron un exhaustivo proceso de investigación que les permitió capturar la esencia del personaje de manera cabal.

Renny habla sobre su vida pública y privada; de pronto quiere acercarse a las nuevas generaciones que poco sabrán del “número uno”. Se dirige, además, a todos aquellos que sí lo conocieron. Su discurso apunta hacia la reflexión, hacia la civilidad que lucha constantemente por imponerse sobre la corrupción y los malos hábitos.

No se podía dejar a un lado una parte vital de Renny presenta: los provocativos y controversiales comerciales. Sí, la gente aún recuerda aquel eslogan “clase aparte” de Cigarrillos Viceroy; el café, los trajes y los micros como el de “con la luz roja hay que pararse. Con la luz roja hay que pararse. Con la luz roja hay que pararse”. Porque, al unísono, los presentes se unían al comercial.

No hubo necesidad de escribir un libreto. Esta pieza fue realizada sobre las bases que Ottolina dijo en sus programas. “Solo nos tomamos la licencia de armar el espectáculo. Ya todo estaba escrito”, apuntó el director. De hecho, gran parte del monólogo puede resultar familiar si alguna vez la curiosidad llevó al lector a ver videos en Youtube de Renny Ottolina (hay muchos de ellos en internet).

El número uno de la televisión reflexiona sobre su vida y trabajo. Foto cortesía Gerardo Román

El mood de otrora Venezuela lo ponen las bailarinas con sus fabulosos trajes y coreografías. Las acompañantes de Renny alegran el set. Luego, material audiovisual complementa el recorrido histórico: muestra segmentos de famosos que visitaron alguna vez el programa televisivo. Pero la invitada de la noche se roba el show. La primerísima Mirla Castellanos se roba el aliento de los espectadores, quienes corean las canciones al ritmo de las melodías de los 70’s.

La nostalgia se apoderó de un público que coreó el repertorio de Mirla Castellanos. Foto de archivo

En el teatro hacía calor, pero durante una hora y media se sienten escalofríos. La sapiencia y la visión de Renny Ottolina de Venezuela es el motivo por el cual, desde la butaca, se podía escuchar cómo muchos sollozaban. Se limpiaban lágrimas de los ojos. Sí, qué falta hace un Renny Ottolina en estos tiempos de incertidumbre. Pero qué hermoso viajar, al menos por una hora y media, al pasado. Recordar quiénes fueron aquellas personas que amaron su país y estaban seguras de que el futuro podía ser brillante si las cosas se hacían bien.

“Las circunstancias están dadas para que Venezuela de un gran paso hacia adelante, ese gran paso no será dado sino en la medida en que tengamos conciencia de nosotros mismos como país y en la medida en que acudamos a nuestra historia para saber de dónde venimos y sintamos un apoyo para saber hacia dónde nos vamos a proyectar”, dijo en algún programa el número uno de la televisión venezolana.

Cuando la obra terminó, los aplausos abarrotaron la sala entera. Ovación de pie. Más lágrimas se desbordaron y silbidos sobresalían entre las palmas. El teatro histórico es necesario para conocer quiénes fuimos como sociedad, y quiénes podemos ser. Al salir, la gente tenía un talante distinto. Como si hubiesen recuperado un poco la esperanza, porque el teatro, la cultura, sí puede vencer a la barbarie y a la oscuridad que embriaga al país.

Las funciones de Renny presente continúan los próximos 24 (5:00 pm) , 25, 26  (7:00 pm) y 28 (11:30 am) de julio en el Centro Cultural BOD.