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“Winter on fire”, entre el melodrama y el heroísmo

El pasado 28 de mayo, se realizó un cineforo sobre el documental que cuenta la historia de la rebelión en Ucrania contra Yanukovich. En la charla se abordó tanto la parte técnica como la parte política

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El cine documental no es precisamente un género masivo. Por lo general, el público se inclina más por las películas de ficción. Pese a ello, algunos realizadores, dedicados a esa manera de registrar la realidad, logran la fama mundial – “Oscar” incluido – pero siempre de forma más modesta. A veces el interés de la audiencia cambia, sobretodo cuando busca respuestas inmediatas en un momento histórico determinado.

Es el caso de Winter on fire (Evgeny Afineevsky, 2015), pieza visual coproducida entre Estados Unidos, Ucrania y Reino Unido, que nos cuenta los hechos ocurridos en Ucrania entre 2013 y 2014 que generaron finalmente la destitución del presidente Viktor Yanukovich. Dos años después de haber sido nominada a los premios de la Academia, ha crecido en el público venezolano el interés por el film.

Recientemente la película fue proyectada en los espacios de Librería Lugar Común (Altamira, Caracas), y comentada, a través de la modalidad del cineforo, por los periodistas y críticos cinematográficos Luis Bond y Sergio Monsalve. Fue una charla con asistencia masiva (algo muy importante, tomando en cuenta el tipo de filme y el horario de domingo por la tarde) similar a una clase magistral, con elementos de tertulia política.

La conversación se llevó a cabo tras casi dos horas de película. Si bien, en el caso de Ucrania, se trata de un conflicto más ligado a la soberanía nacional que a la implementación de un modelo económico, algunos aspectos tienen una similitud muy fuerte con nuestra realidad. Básicamente se trata de un gobierno electo que toma decisiones arbitrarias, recurriendo a la fuerza para imponerlas. El público de la librería reaccionó con aplausos y hasta entonó el himno nacional de Venezuela, como si fuese espectador de su propia lucha.

Sergio Monsalve y Luis Bond Foto: Pisirilla
Sergio Monsalve y Luis Bond Foto: Pisirilla

En la charla, sin embargo, fue mayor la intervención de Monsalve, que también es documentalista. El rol de Bond fue más de presentador que de comentarista. El realizador preparó una ponencia bastante extensa, con imágenes incluidas, en la cual abordó algunos conceptos ligados al montaje cinematográfico y político, además de hacer algunas recomendaciones fílmicas.

El primer aspecto destacado en su exposición fue el de las influencias soviéticas. La teoría del montaje de Sergei Eisenstein y su concepto de “cine puño”, es decir, un cine que literalmente “golpea” al espectador, son usados al servicio de una ideología totalmente opuesta. Este uso de recursos técnicos propios de la cinematografía izquierdista es catalogado por Monsalve como “Jiu jitsu mediático”.

Otro punto importante es que, si bien, algunos detractores cuestionan el documental por ser “un melodrama con música empastelada”, está claro el uso intencional de ese tipo de recursos. A través de ellos el director, quién se define en sus propias palabras como “cineasta, no periodista”,  buscan mostrar su punto de vista.

Adicionalmente el expositor expresó que parte del éxito del audiovisual se debe a la alternancia de testimonios hablados, típico de los noticieros, con imágenes más poéticas, lo que mantiene el interés del espectador. Otros filmes sobre el tema, como Maidán (Sergei Loznitsa, 2014), son menos conocidos debido al predominio de imágenes más artísticas que noticiosas.

Durante el foro se recomendaron además otros documentales, no necesariamente relacionados con el conflicto ucraniano. En el caso específico de este conflicto se hizo mención de filmes como Ucrania: el año del Caos (Ricardo Marquina, 2015), considerada una pieza más cargada de objetividad, y en menor grado, Ucrania en llamas (Oliver Stone, 2015) cuyo enfoque sesgado, en opinión de los ponentes, es similar al de los medios estatales venezolanos.

A pesar de rescatar la intención del ejecutor de hacer un “retrato heroico y romántico” de los sucesos de Maidán (la plaza de la Independencia en Kiev) Monsalve hizo particular énfasis en la ausencia de Pravy Sector (grupo opositor considerado de “ultraderecha”) en la narración de Afineevsky, lo cual atribuye a una elección política y estética del realizador ruso. El Pravy Sector, sin embargo, fue decisivo para la caída de Yanukovich.

Más allá de los aspectos técnicos del filme quedan enseñanzas no sólo para Venezuela, sino para países con experiencias históricas similares. Si bien, las protestas contra el gobierno ucraniano trajeron como consecuencia la salida del poder de un presidente, la crisis económica aun persiste.  En palabras del documentalista esto deja una enseñanza aún mayor y es que debemos abogar por cambios más profundos y no caer en triunfalismos. Winter on fire no es, a su juicio, un documental definitivo, sino uno de los tantos que debemos ver para tener un panorama más amplio.