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“Yo, mi ex y sus secuestradores” :  otra arista de la falta de amor

Pablo Abraham entrevista a la cineasta Javiera Fombona con motivo del estreno de su película del género humor negro, en numerosas salas del país

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Una nueva producción nacional ha llegado a los cines. Se trata de la ópera prima de Javiera Fombona, una cineasta que dio sus primeros pasos en el mundo audiovisual como guía de sala de la Fundación Cinemateca Nacional,  a comienzos de los 90. Dirigió su primer cortometraje, The Door (La puerta), presentado en varios festivales canadienses, antes de entrar a estudiar cine en la Universidad de Concordia, en Montreal, Canadá. Luego fue seleccionada para el Laboratorio de Directores del programa de cine de Alliance Atlantis, el programa de Cortometrajes Dramáticos y el Proyecto de Largometrajes, tres cursos auspiciados por el Centro Canadiense de Cine (The Canadian Film Center) en Toronto. Fombona también dirigió otros cortometrajes como Solstice, rodado en México, y Alicia, ya de regreso a Venezuela que participó en festivales de España, Grecia, Canadá y México.

Es en 2016 cuando logra el financiamiento del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) para realizar su ópera prima, el largometraje Yo, mi ex y sus secuestradores, que participó en 2018 en el Festival del Cine Venezolano de Mérida y este año en el Internacional Queer Film Festival Playa del Carmen, México, donde ganó el Premio del Público.

La realización de Javiera Fombona,  es la undécima película de producción nacional que se estrena en 2019, un año poco ilustre tanto en estrenos como en producción debido, como ya sabemos, a la crisis que atraviesa el país.

La trama de la  película se centra en Carlota,una arquitecto perfeccionista que busca reconocimiento por su trabajo. Cuando la mascota de su pareja Bárbara, destruye la maqueta en la cual trabajó con tesón, ella furiosa, rompe con ella y echa a Carlota de la casa. Luego, Bárbara es secuestrada por unos torpes delincuentes, que están a cargo de una pastelería y necesitan conseguir el dinero para sacar a su tío de la cárcel y entonces Carlota se verá en la necesidad de actuar para salvarla. La película está protagonizada por Graziella Mazzone, Natalia Román, Claudio de la Torre, Alexander Rivera y Sheila Monterola, entre otros.

Conversamos con Fombona,  sobre su obra  que ya se encuentra en 16 salas del país.

La falta de amor en el seno de la familia por parte de abuelos y padres como desencadenantes de trastornos de personalidad y violencia de hijos y nietos, es el tema  central de esta película de humor negro. Fotograma 

 – El punto de partida de la película fue una ruptura sentimental tuya. Pero ¿qué tanto hay de ti en personajes como Carlota, por ejemplo, o en la forma en que presentas la figura de los abuelos?

– Si, efectivamente comenzó a partir de una ruptura. ¿Qué hay de mi en Carlota? Para mi lo que es clave con ella -y lo es igual para el personaje de Juan-, es la falta de amor  por parte de quién te cría; padres o abuelos. Y eso la hace a ella una persona neurótica, y en el caso de Juan ,una persona muy violenta. Uno vive algo de eso, pues, el rechazo, porque en algún momento eres criticada, ignorada, o te dicen que no “sirves para nada”…  No obstante lo que realmente hay de mi en el personaje de Carlota es lo perfeccionista que puedo llegar a ser yo. Pero a diferencia de ella, yo no me quedo callada. Si hay que contestar, yo lo hago. Con respecto a Carlota y Bárbara, el deseo y la búsqueda a fin de lograr una visión diferente, se ve en ellas dos, en el sentido de hacer un guion más coherente y entretenido. Y sí, también me parezco a Bárbara con los animales  porque soy proteccionista, poseo cuatro gatos… En general, tengo un poco de las dos, pero claro, uno toma siempre algo personal y hay una gran parte de ficción en toda la historia.

Más que un secuestro, un pretexto para el rencuentro amoroso de las protagonistas.Los actores del film : Claudio de la Torre y Alexander Riviera

– Todos los personajes tienen una carga de violencia, incluso Carlota tiene pensamientos, fantasías violentas.

– Yo digo que es una película paradójica porque critica la violencia mostrándola. No obstante, el mensaje final de la película  es que la falta de amor produce seres torcidos o muy violentos o neuróticos. Claro hay diferentes niveles de carencias. No es mi caso. Soy todo lo contrario a esos personajes, no mato ni un mosquito. La violencia exagerada que se imagina Carlota es algo que en algún momento de la vida, nos podemos imaginar un poco en situaciones injustas, o en las que no puedes hacer absolutamente nada y para eso está la imaginación… La cuestión es que Carlota actuaría como un ser violento, ella necesitaba encontrar su voz.

– Rompes con aquel principio de Alfred Hitchcock que decía que no debía trabajarse ni con niños ni con animales. En la película están presentes ambos elementos.

– El personaje de la niña y del niño que compra los dulces estuvieron presentes  desde la primera versión del guion. Nunca le he tenido miedo de trabajar con niños, tanto que uno de mis cortos es protagonizado por siete niños. Siempre me he entendido muy bien con ellos. La clave de trabajar con niños es conseguirlos lo suficientemente profesionales para enfrentar un rodaje, lo eran bastante. De repente el niño me quería cambiar la letra o a la niña le costaba llorar, pero siempre se logró la escena deseada.

– La perra cumple un papel como elemento separador en la relación de Bárbara y Carlota. ¿Cómo fue el trabajo con esta mascota?

– Bárbara no era ni remotamente proteccionista de los animales en las primeras versiones del guion. Mi amor por los animales y tomar un rol más activo volviéndome proteccionista y hasta vegana, es de unos años para acá. Cuando escribí el guion y veía la importancia de la perra  me preguntaba con temor cuánto se podía o no lograr, pero al final la perrita que tuve fue bastante buena y lo más complicado resultaron los momentos en que ella tenía que ser agresiva porque realmente no lo era, pero del resto estaba muy bien entrenada. Y la actitud de Carlota con respecto a la perra la añadí en las últimas versiones del guion después de ver Malavita (*) de Luc Besson, que me ayudó a redondear su personaje, y darle la dimensión que yo necesitaba para que fuera más comprendida.

– ¿Y qué me dices del trío de secuestradores? Ellos igualmente interfieren con relevancia en la relación entre Carlota y Bárbara.

– Ese trío estuvo desde las primeras versiones. ¿Cómo surgió? No lo sé. Son unos personajes que no tienen nada que ver con unos secuestradores venezolanos. De hecho cuando comencé a escribir el guion me imaginé la historia ambientada en Canadá, no en un contexto venezolano. La presencia de ellos sirve para que Carlota emprenda las acciones que debe tomar para recuperar a su pareja.

– ¿Cuál fue el mayor reto al hacer esta película en un momento tan difícil para el país y para la producción cinematográfica?

– El mayor reto fue conseguir el financiamiento. El humor negro es un género, en mi opinión, mal entendido. En principio, yo envié varias veces el guion al CNAC y me lo devolvían diciéndome que  no se podía financiar debido a la “situación país”. Y eso es censurar a un género. Al espectador le cuesta aceptar que se puede hacer comedia de temas tabú que es lo que busca este género. Finalmente, una comisión del CNAC decidió apoyar el proyecto y se logró el financiamiento. Incluso un profesor allegado a mi, me dijo que desistiera de hacer la película porque no iba a poder llevarla a cabo pues era una película de lesbianas. Ahora ese profesor es fan Nº 1 de la película.

 

(*) Estrenada en Venezuela con el título Una familia peligrosa, comedia negra protagonizada por Robert De Niro, Michelle Pfeiffer y Tommy Lee Jones, sobre una familia mafiosa americana que se traslada a Francia bajo el programa de protección de testigos del FBI y su necesidad de seguir utilizando sus antiguos métodos para poder solucionar sus problemas familiares.