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Zafiro y Acero, viaje en el tiempo

Fedosy Santaella recuerda en este artículo una serie de televisión de finales de los setenta que jugaba con los peligros de las puertas temporales. A través de ésta, también nos trae a la palestra a David Lynch y series como X-Files, Dark y Stranger Things.

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Recuerdo vagamente una estación de tren, unos fantasmas, soldados, una mujer con vestido largo y negro y camisa blanca, un broche. Recuerdo que Zafiro iba vestida de azul y Acero de esmoquin. Recuerdo que me había dado un poco de miedo, pero sobre todo recuerdo que me había sentido fascinado. Zafiro y Acero, el nombre de la serie, nunca se me olvidó. Así como tampoco La señorita Cometa, El capitán Centella o Kolchak, programas de televisión que vi durante la infancia y que se me quedaron incrustados para siempre en alguna gaveta de la memoria, moldeándome el gusto hasta que me convirtieron en quién soy.

Estos tiempos nos permiten volver con pasmosa facilidad a esos recuerdos, a esas imágenes. No sé si es del todo deseable que esto ocurra; no sé si así nos arriesgamos a modificar la memoria. Quiero decir: volver a Zafiro y Acero gracias a internet es como viajar en el tiempo, y estar allí, frente a lo incontestable realidad de lo que vimos hace décadas puede ser devastador, porque la memoria decanta, hace sus movimientos, tiene sus propias mitologías.

Pero aun así, el niño de ahora, este de cuarentainueve años, se atrevió a dar el paso, y ¿saben qué? Le ha parecido una verdadera belleza.

David McCallum es Acero y Joanna Lumley, Zafiro

Záfiro y Acero (Sapphire and Steel) fue una serie de la televisión británica de especulación imaginativa, filosófica o metafísica, aunque al final resulte mucho más fácil decir que de ciencia ficción. Estuvo al aire entre 1979 y 1982 por ATV (Associated Television). ATV, cabe destacar, cerró en 1982. La serie quiso ser la alternativa de esta gente a Doctor Who de la BBC. De hecho, las cuatro franquicias originales de Independent Television (ITV), una de las cuales era ATV,  fueron concebidas para competir con la BBC.

El creador de la serie, Peter J. Hammond, era ya un hombre de mediana edad (cuarenta y nueve años) con amplia experiencia en series cuando fue estrenada Zafiro y Acero. Hoy día, a sus ochenta y nueve años, Hammond se mantiene activo escribiendo aún para series como Torchwood (un spin-off, mire usted, de Doctor Who) y Midsomer Murders.

Mulder y Scully de la serie del 1998  X Files

David McCallum, como Acero, y Joanna Lumley, como Zafiro, encarnaban a los dos personajes protagonistas. ¿Quién era esta pareja? Para empezar, unos agentes muy particulares (y ya veremos por qué), pero agentes al fin y al cabo, los que los convierte, según creo, en ancestros de Mulder y Scully de los X-Files. No obstante, Zafiro y Acero resultan aún más particulares que los chicos elegantes del FBI porque, aunque tenían aspecto de personas, al parecer no eran humanos, sino un par de viajeros del tiempo con misiones asignadas. Se sugiere que son humanizaciones de minerales y aleaciones; también se llega a decir en la serie que son extraterrestres, pero no queda claro a qué se refieren con ello.

Sus misiones tenían que ver, precisamente, con el tiempo. En el primer capítulo se nos dice que el pasillo del tiempo es un lugar donde no existen el pasado, el presente ni el futuro y que atraviesa además todos los espacios. Ese pasillo padece en ciertos momentos de zonas delgadas o débiles que pueden ser permeadas por seres que no traen los mejores deseos para la gente de este lado del universo. Esas debilidades, al parecer, se dan por causa de elementos de este mundo que funcionan como «disparadores» (como ellos los llaman) y tienen que ver también con el tiempo: viejas rimas medievales, trozos de piedras grabadas con nombres, objetos antiguos, estaciones de tren abandonadas. Este capítulo, ya lo he dicho, el de la estación de tren, es el que recuerdo particularmente con ramalazos de vaga luz memoriosa. Tengo pendiente de verlo.

Fedosy Santaella : «Si me hubiesen dicho que Zafiro y Acero fue creada por David Lynch lo hubiera creído»

Ahora, lo que sí he visto hasta el momento, me ha resultado una magnífica alucinación. Si me hubiesen dicho que Zafiro y Acero fue creada por David Lynch lo hubiera creído. Y Lynch, destaco, es para mí un maestro de maestros. David Lynch, ya para 1979, había hecho varios cortos alucinantes y su obra de culto Eraserhead, que es de 1977. Con todo, lejos estaba aún el director de Twin Peaks: Fire Walk with Me, Lost Highway, Mulholland Dr. y las tres temporadas de Twin Peaks (la tercera sobre todo en relación con Zafiro y Acero). Pienso ahora en Rabbits (2002), esa rara mini serie terrorífica donde no pasa nada con esos conejos/personas encerrados en una sala, o en Darkened Room (también de 2002), donde una chica está sentada, casi sin moverse y sin posibilidad de salida en un cuarto como de otra dimensión,  y no puedo menos que irme hacia el primer capítulo de Zafiro y Acero, donde la misma Zafiro se queda encerrada y sin poder moverse dentro de una habitación o en el chico que se queda también paralizado en medio de los cimientos de una casa muy antigua que apenas comenzaba a construirse. Así que es inevitable: algo de lynchiano hay en Zafiro y Acero, o mejor, algo zafiroaceriano hay en David Lynch (¿o algo de Doctor Who en todo?).

Para  Santaella  el género de ciencia ficción ; «Es una necesidad humana, una necesidad de modificarnos, sobre todo cuando las cosas van mal, muy mal».

Al fin de cuentas, la serie, esta de mis más remotos recuerdos, ha estado de vuelta en mi pantalla, jugando de algún modo a hacer un capítulo de ella misma en la que sus dos agentes traspasan las barreras del tiempo y se plantan ante mí como si yo fuese aquel niño de diez años, y a lo mejor lo soy, aquí fantasmal, sentado de piernas cruzadas frente al aparato de televisor, que ya no es a control remoto sino de perilla. Y yo niño, yo adulto, totalmente maravillado de ver algo que sigue siendo muy nuevo, muy original, muy de vanguardia en estos tiempos en que reciclamos historias y hacemos series como Stranger Things o jugamos con bosques, cavernas, plantas nucleares y viajes en el tiempo como Dark. Son tiempos de hablar del tiempo, de tratar de resolver a través del tiempo los desajustes, los errores del presente. Es una necesidad humana, una necesidad de modificarnos, sobre todo cuando las cosas van mal, muy mal.