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Zurumbático: el Macondo de Luis Cobelo

El artista planea realizar la segunda parte de Zurumbático y un nuevo proyecto sobre cuentos fantásticos latinoamericanos en los próximos cuatro años

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Zurumbático  es inicialmente un proyecto de investigación que integra el  trabajo de campo, un foto libro y una exposición fotográfica que gira por el mundo y se inaugura con charlas y fiestas, del reconocido retratista Luis Cobelo. La muestra se inauguró en Caracas el 13 de diciembre del año «pasado», pero la semilla de este trabajo gráfico se instaló  en el inconsciente del  artista cuando tenía 12 años y leyó por primera vez ,en unas vacaciones de Navidad en Madrid, la novela de Gabriel García Márquez , Cien años de soledad .

A sala llena en la Galería Tresy3 tuvo lugar el encuentro de Luis Cobelo, Johanna Pérez Daza y Ricardo Jiménez en la inauguración de Zurumbático Foto: Ezequiel Carias

Precisamente la primera pregunta del maestro Ricardo Jiménez a Cobelo, en el conversatorio realizado con motivo de la inauguración de Zurumbático  en la Galería Tres y 3 de Las Mercedes, plantea la curiosidad que despierta en el espectador una exposición que más que ligar  la poesía con la fotografía como ocurre con frecuencia , está basada en una novela y su montaje parece en sí mismo la narrativa de una novela; ¿Por qué Cien años de Soledad? y¿Cómo empieza la historia de Zurumbático?

– Es una palabra que  está en el libro  Cien años de soledad y yo la encontré  un año antes de hacer estas fotografías (2006) y la guardé ahí a ver que pasaba con ella – dice Cobelo y continúa : «Antes de esa vez, yo había leído el libro unas ocho veces.  La primera vez, tenía diez o doce años fue en 1982 cuando García Márquez ganó el Nobel, en la colegio como tarea de las vacaciones de Navidad en España nos obligaron a leer el libro. Yo lo leí. No lo entendí por completo, pero desde entonces, recuerdo la historia y su primer párrafo  de cuando el papá del Coronel Aureliano Buen Día le cuenta al Coronel del Hielo que el no murió frente al pelotón de fusilamiento; se salvó de milagro


-Con los años – continúa el fotógrafo-   he releído el libro   y la verdad y es maravilloso. No es un libro cualquiera, es una mezcla de miles de pueblitos Latinoamericanos. Aquí en la exposición, estamos viendo a Aracataca el pueblo que  inspiró a  García Márquez para crear Macondo. En realidad Macondo no existe, era el nombre de una hacienda y de un árbol . Aracataca es un lugar parecido a muchos de  nuestros pueblos que en los 6o y 70 se asemejaban a Macondo  y sin duda,  guarda la esencia de muchos pueblos del Caribe colombiano y venezolano.

Cien años de soledad – prosigue el autor de Zurumbático-  es un libro que siempre me ha gustado por esos saltos y exageraciones que hace del amor, de la vida, la muerte y por ese rasgo tan peculiar que muestra del latinoamericano, esa cosa que un día estamos alegres y otro día estamos tristes y al ratico estamos alegres otra vez; una persona conocida muere y por la noche ya estamos tomando cerveza y mientras estamos en el velorio, matan a otra persona y entra un caballo por la puerta.  ¿ Al día siguiente? ¡Todo normal! ¡ Todo bien! Ese tipo de historias,no se viven tanto en lugares más gélidos o en lugares cerrados de una Europa Central. Creo que en China y la India puede haber   «moconditos».

– La primera vez que fui a Aracataca en  2007 – dice Cobelo en su animado relato- hice una historia sobre las mujeres del libro retratadas en la actualidad del pueblo. Saqué las mujeres del libro y las llevé al pueblo como personajes relacionados con la historia de García Márquez. Recuerdo que empecé a leer antes de llegar  y terminé el libro en el pueblo. Entré,fui a la gallera, veía el río y me daba cuenta de que había muchas visiones de la realidad de Aracataca, que estaba leyendo en paralelo en la obra.Era un pueblito  sin ningún encanto, sinceramente. Un pueblito perdido.Un pueblo que de no ser la inspiración de García Márquez no tendría nada turístico. Y yo tenía la oportunidad de estar ahí frente a esas imágenes en vivo. Diez años más tarde  regresé a Aracataca a hacer Zurumbático .

La investigadora y reconocida fotógrafa Johanna Pérez Daza , pone sobre la mesa temas para discurrir . Por ejemplo, lo abrumadora que puede  resultar al lector de distintas generaciones, la primera lectura de Cien años de soledad y sobre cómo  Zurámbático puede causar la misma impresión en un espectador que ingrese a la sala expositiva y encuentra el espacio completamente saturado de imágenes y textos sobre muchas historias.

-Yo digo que es el día mismo; la vida, la muerte y el amor – explica Cobelo- Todos los días algo distinto y todo apretujado. Si juntas las historias de la gente de tu edificio eso es un libro. Mi intención con  Zurumbático es crear una suerte de dimensión que si entras te atrapa o te repele  pero siempre despierta tu curiosidad.  Pero sí, claramente quiero que resulte una experiencia inmersiva, que no tengas escapatoria y si te abruma está bien, porque el libro también es así. Desde que lo que empiezas y  hasta que terminas están en un solo dum dum hasta el final que dices:»¡ wao! «.

– En todas las exposiciones que hice – señala el artista- está el concepto de una viaje con entradas, salidas y  estaciones; los títulos en la pared sustituyen los cartelitos  que se colocan normalmente en las muestras y los textos, siempre en la pared, te dan la posibilidad, te obligan a leer y así ampliar la comprensión de las imágenes e historias.

Con evidente regocijo, el protagonista de la noche,  refiere el periplo que hizo con su exposición Zurumbático. Primero participó en el Festival Internacional de Cortona On the Move, en Toscana. Allí  Ariana Rinaldo curadora del festival, le asignó una sala en un viejo hospital psiquiátrico, compartida con otros participantes. A última hora poco antes de la apertura, de manera improvisada el fotógrafo colocó los títulos con marcador en la pared en varios idiomas , y ese  performance tuvo éxito y » ahí se comenzó a gestar todo», subraya Cobelo. Refiere que en México  hubo rumba, música, piñata, tequila, cerveza, mescal.  En Roma y Miami ;el bloque de hielo de varias toneladas, ; Madrid, muy agradable. En un pueblo de  Sicilia, una gran fiesta con una agrupación de música siciliana , en Costa Rica, fiesta con D.J. «En todas estreno una camisa y en ésta pienso destruir el montaje al final y conservar sólo las fotografías familiares  originales que exhibo», dice el retratista.

La docente e investigadora Pérez Daza  introduce nuevos elementos al  encuentro, por ejemplo el carácter anecdótico de la obra de García Márquez y de la exposición Zurumbático de Cobelo. A propósito destaca como el Premio Nobel de Literatura  incluso escribió » Historia de un manuscrito» con anécdotas sobre la edición de  Cien años de soledad, mientras que en su opinión el proyecto de Cobelo además de anectódico , es multisensorial  porque  integra el  fotolibro, una exposición, una puesta en escena y una fiesta, todo ese conjunto con fotos intervenidas con efectos especiales, el bloque de hielo en la sala, las luces de colores y la música estimulan los sentidos del espectador  y no solo desde el punto de vista visual.
– Toda mi carrera he trabajado con proyectos  – dice Cobelo –  siempre he establecido mis viajes con anterioridad. Antes de Zurumbático hice reportajes por todo el mundo y siempre los veía como un proyecto personal completado con una lista de enfoques comerciales que pudieran complacer a los medios para los que trabajaba. Para mi ver esos trabajos publicados era atractivo pero ya no los quiero hacer más. Ahora quiero dejar una huella en la retina , una huella visual de cosas que la gente recuerde. En mi conciencia y los recuerdos de cuando comencé la carrera,  están las potentes imágenes de mis maestros de la fotografía. Tengo imágenes tuyas , de  Carlos Germán, Vasco, Nelson.

– En mi trabajo – prosigue – le dedico mucho tiempo a la investigación  y relativamente poco a la realización. Recuerdo que en hice una historia en Nueva York en el año 2oo1 , un mes después de que cayeron las torres, cuando no había internet y fui a visitar a una cantidad de personas alrededor de Manhattan, Quincy, Brooklyn y New Jersey. No había Google Maps, y yo le preguntaba las direcciones a los taxistas  y llegaba a los sitios porque eran muchas ganas de hacer las cosas. En mi carrera, hay un antes de Zurumbático y un después.  Zurumbático es la primera vez que hago un fotolibro en el cual  estamos mi psique y yo metidos allí.

–Antes de hacer el viaje a Aracataca para hacer el libro – señala el autor sobre la ejecución del proyecto-   investigué durante 8 o 9 meses. Leí Cien  años de soledad  por tres meses y anoté todo lo que había subrayado. Tenía una lista de producción y en ella estaba de todo lo que haría y además  tenía una lista de fotos por hacer. Cuando llegué a Aracataca hice todo eso y más, pero diferente. Ahora yo no hago cualquier foto, hago la foto que quiero hacer.

–La investigación fue mucho más larga que la producción- repite Cobelo-  y en Aracataca hice las fotos en dos semana Parece mentira.  Amigos no muy buenos, me hablaron de procesos de producción de fotolibros que tardan hasta 15 años pero yo no podría dedicarle tanto tiempo a un proyecto.  Hay trabajos en los cuales se nota a leguas que no hay una investigación , que se tomaron  fotos como churros, con el llamado «síndrome de los japoneses» que se bajan del autobús, sacan fotos y luego ven lo que tienen. Definitivamente yo creo que los fotógrafos debemos tener conciencia  de qué queremos hacer.

En este punto de la charla, Cobelo cuanta las anécdotas de su experiencia en Aracataca; divertida a veces, dolorosa otras y siempre desconcertantes. Lo interesante es que el buscó las imágenes correspendientes a la idea y el discurso que tenía en mente y lo logró en parte por todo el proceso de gestación del proyecto  e investigación que hizo.

Enseguida Johanna Pérez Daza introduce un nuevo componente en la amena conferencia como es  la observación en el campo de la fotografía. Para hacerlo construye el siguiente simil : así como el escritor latinoamericano le roba la imaginación a la realidad y así como  García Márquez toma la savia de su novela, de los cuentos de su abuela, de su propia vivencia en familia y de su pueblo, de la misma forma el fotógrafo  debe afinar la observación  que es el principio básico de la fotografía y dejarse sorprender por una luz o por un plano o por un concepto o por un rostro. Concluye la docente, que Cobelo en Zurumbático superó las expectativas en cuanto a la aproximación a la realidad latinoamericana desde un enfoque multisensorial.

— La idea de este montaje  –  responde Cobelo- era hacer una fotos más cerraditas y cuando coloqué las pequeñas se me fueron juntando las demás y al final dije: ¡Vamos a rellenarlo todo! En Costa Rica rellené hasta el techo. La idea es que entres en el cuarto Zurumbático y no tengas escapatoria.Cada esquinita es una historia ; hay imágenes grandes y separadas sobre el amor el deseo, la muerte, el futuro, el destino, la violencia, el sexo, la posibilidad, el fin y la suerte y hay imagen personales y familiares mías.

–¿Algún proyecto que tengas en mente?- pregunta Ricardo Jímenez
–Mis inspiraciones son el cine y la literatura. Me he alejado del periodismo porque a los medio no les importo yo,  ni les importa nada. Soy como el  pecesito de Zurumbático  que nada en contra de la corriente. ( Portada del foto-libro  y foto destacada en la exposición). Si me he dado cuenta que las mezcla que hago ha generado una conexión con la gente Pronto viajaré a Buenos Aires para comenzar la segunda parte de Zurumbático y en los próximos cuatro años me dedicaré a un nuevo proyecto sobre cuentos mágicos y fantásticos latinoamericanos.

Las fotos son todas de Ezequiel Carias